domingo, 29 de marzo de 2009

Malas pulgas el domingo por la mañana

Desde que me quedé embarazada toda la familia da por hecho que tengo que aguantarlo todo porque los papás me están ayudando muchísimo. Las ayudas que han recibido los hermanos años atrás pertenecen al pasado y las que reciben ahora no son tan importantes. Poner un simple mal gesto o expresar el más minimo desacuerdo, aunque tengas toda la delicadeza del mundo para decirlo, dispara en mi madre un resorte y enseguida dice algo como... "es que con esta niña no se puede hablar" y eso dispara en mí un resorte mayor, porque me molesta muchísimo y ya estamos todos enfadados y el malo siempre es el otro.
Hoy me he cagado en la madre de mi perro tras la puerta porque no se dejaba poner el bozal, automáticamente he oído a mi madre "es que con esta niña no se puede hablaaaar", y yo me he disparado explicando por qué me estaba cagando en la madre de alguien. Mi madre se quedó como cortada, pero no me ha querido explicar qué estaba diciendo que podría sentarme mal y mi padre tampoco nos ha dejado hablar, empujándome hacia la puerta temiendo lo peor .... aunque en todos los años de mi vida nunca ha corrido la sangre y no ha habido un grito más alto que otro.
Me ataca los nervios esta situación de sumisión y acatamiento y esta especie de pacto secreto por el que una debe callarlo todo porque los papis son viejos y me están ayudando mucho y me ataca vivir con el bolsillo al aire y no poder contratar una niñera o vivir la mayor parte del tiempo en mi propia casa.
La vida no está concebida para subsistir solo y menos con un hijo a cargo.
Me ataca la imagen de mujer fuerte y feliz y más me ataca la de hija buena y condescendiente.
Me ataca el tiempo que no tengo y los años que pasan y esta soledad tan grande que se me come viva los domingos por la mañana.
Algunos días no veo salidas por ninguna parte y algunos días prefiero no mirar.
Estoy hasta los cojones. Se acabó.

No hay comentarios: