sábado, 22 de noviembre de 2008

Las buenas personas

El mundo no está dividido en buenas o malas personas. El ser humano es una criatura compleja que puede ser considerado al mismo tiempo una excelente persona o un capullo integral.
Pero simplificando mucho a mí me gusta dividirlo en cuatro tipos de gente:
- aquellas buenas personas que no se creen buenas personas, porque consideran que podrían hacer algo más o porque arrastran complejos de culpa desde su más tierna infancia.
- Aquellas buenas personas que se saben buenas personas y viven en paz y que son consideradas malas personas por aquellos que en un momento dado pretenden utilizarlas y son conscientes de que hermanos sí pero primos no.
- Aquellas malas personas que se saben malas personas pero no les importa, de hecho les encanta.
-Aquellas malas personas que se consideran a sí mismos buenas personas y se dedican a tirar de un burro a las buenas personas para que parezcan malas personas, en nombre de una especie de Bien Supremo que defienden a muerte.
El mundo está repleto de estos últimos.
Los tipos más planos los encontramos en realities tipo Gran Hermano, donde siempre hay un buenazo malmetiendo por aquí y por allá, cargado de "buenas intenciones" que él mismo se cree y sin que nadie se dé cuenta de su juego.
Un pelín más retorcidos me los he encontrado yo en mi vida cotidiana y resultan ser de lo más peligroso porque pueden llegar a echar a perder la armonía de un grupo.
Son estas personas que aparentemente se llevan bien con todo el mundo y consiguen que todo el mundo se lleve mal entre si. Aquellos que cuando son acusados o enfrentados se amparan detrás de su exceso de sinceridad, su falta de hipocresía o su incapacidad para hacerle la pelota a nadie, o su negativa a ser borregos.
Lamentablemente conozco a un tipo que está en el mundo porque en el mundo tiene que haber de todo, que se ha autocoronado juez y verdugo y se ha embarcado en la hazaña de hacerme comprender mis miserias y de paso ventilarlas, para salvar al mundo de personas como yo.
No diré de mí que soy la persona más honesta, más inteligente, más sincera, más amable y más nada del mundo. Es cierto que he cometido cientos de errores en toda mi vida y que cometeré muchos más, porque soy un poco dura de mollera y un poco gilipollas y tengo la estúpida manía de tropezar varias veces con la misma piedra y, si me apuras, hasta de poner yo misma la piedra con la que he de tropezar.
Pero creo que estoy en mi derecho de elegir de quién acepto críticas y de quién no.
Resulta que este héroe de pacotilla, a quien sólo he visto dos días en mi vida, no puede comprender cómo una mujer como yo se da el lujo de rechazar a un hombre como él. Se tiene en buena estima y se considera a sí mismo un ser muy valioso. Lo que me extraña es que teniendo de mí un concepto de mí tan pobre lleve cuatro años dando por culo.
Y es que el orgullo herido es un mal compañero.
Y yo soy gilipollas por hacerle caso. Así que este es el fin de la historia. Supongo que la ignorancia es algo difícil de soportar y que tarde o temprano acabará por rendirse.
Como él mismo ha expresado, quien siembra rosas cosecha rosas y el día que le encontré, sembré un cardo borriquero y todo el mundo sabe que los cardos borriqueros son muy resistentes.

miércoles, 1 de octubre de 2008

El estrés es muy malo

Cuando una se muerde la lengua o en mi caso supone la pluma y la buena educación y la sumisión se confunden en una linea difícil de discernir, las palabras calladas te saltan en la cabeza como piojos y se le acidan a una los flujos gástricos.
Doy una extraña imagen de paz y tranquilidad ante quienes no me conocen. No es hipocresía ni deseo de parecer lo que no se es. Es que la carita de niña buena me sale sola y es que he recibido demasiada buena educación.
Los expertos en comunicación sabemos mucho de estas cosas, pero eso no nos exime de ciertas situaciones en la vida en la que lo más fácil sería soltar una sarta de improperios y quedarse más ancha que larga.
Hoy he decidido que llevo demasiado tiempo esperando a responder, demasiado tiempo respetando, demasiado tiempo reaccionando tarde... que las respuestas más ocurrentes se me ocurren cuando ya estoy sola, o han pasado horas o días y ya no vienen a cuento.
El volumen de trabajo de los últimos días me ha dejado menos espacio en el corazoncito para andar obviando y perdonando y casi que prefiero desahogarme en un momento soltando todo lo que se me ocurra, antes de que la acidez me haga llorar los ojitos.
Hay demasiadas cosas y personas que me crispan los nervios y hay demasiadas situaciones que me crispan los nervios, y es que el estrés es muy malo y si una no lo controla a tiempo, ni yoga, ni ostias ni su puta madre. Que una tiene que soltarlo y quedarse descansando.
He creado este blog en honor a un viejo amante, porque hace mucho tiempo de eso y porque es muy mayor, que por mayor y experimentado se cree en posesión de la verdad y por haber pasado un fin de semana conmigo, uno solo, ya se cree mi amante bandido y desconoce cuáles son sus límites y hasta donde llegan sus licencias. Ya una vez le dije que no quería saber nada más de él pero el hombre sólo oye lo que quiere oír y de vez en cuando aparece para dar educadamente por culo, será que se aburre...
He creado este blog para ser grosera, para soltar pestes, para quedarme a gusto.
Que el estrés es muy malo y no hay tiempo ni ganas de ignorar lo que merece ser ignorado.
La respuesta sabia sería algo así como "esta mierda pa ti".
He aquí lo peor de mí, la parte de mí más quisquillosa, pegiguera e indeseable. He aquí la parte más vulgar e idiotizada de todos nosotros. Lo que nos libera de una insoportable perfección. Lo que nos hace humanos.